La comisión de éxito se ha implantado con fuerza en el sector de los fondos de inversión. Esta fórmula –que condiciona el cobro de comisiones al comportamiento del fondo– se ha convertido en una herramienta para recuperar la confianza de los partícipes en medio del descrédito hacia la gestoras que ha causado la crisis. Con ella, cuanto más ganen los fondos, más ganarán gestora y partícipe.
El empleo de este tipo de comisiones ha crecido en un 138% en Reino Unido durante la crisis, según un informe publicado ayer por la consultora Lipper. En 2007, tan sólo 34 fondos británicos usaba esta tasa, frente a los 81 productos que la tienen actualmente, que equivalen al 5% del sector.
En España, las comisiones de éxito se han implantado con más fuerza: ya figuran en 273 fondos, casi el 11% de los productos registrados en la CNMV.
“El uso de comisiones de éxito ha crecido mucho en España en los últimos años. Alinea los intereses del cliente con los de la gestora”, asegura Rafael Hurtado, director de inversiones de Popular Gestión. Pero los clientes de estos productos empiezan a intuir los riesgos que conlleva.



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